Historia. Lección 5.
Cuando recibí a Cristo
Así como la historia se divide en antes de Cristo y después de Cristo, también nuestra vida está dividida en estas dos etapas: antes de conocer a Cristo y después de haberle conocido.
Antes de conocer a Cristo, estábamos solos, sin esperanza, sin el amor de Dios, y sin conocer la voluntad y el propósito de Dios para nuestras vidas. Comenzamos a ser personas con vida y propósito a partir del momento que decidimos hacer a Jesús nuestro Señor y Salvador personal.
Dios no tiene nietos, solo tiene hijos. Esto significa que todos debemos tener un encuentro personal con él y con su autoridad. Necesitamos reconocer que hemos pecado y que hemos sido desobedientes, lo debemos invitar a ser el Señor y Rey de nuestra vida y a comprometernos a obedecerle.
Cuando rendimos nuestra vida a Dios, le aceptamos como nuestro Señor y Salvador y nos arrepentimos de nuestro pecado, él viene a darnos vida y nuestra vida es transformada por completo, con Cristo tenemos destino y propósito. Es por eso que también nuestra propia historia se divide en antes de Cristo y después de Cristo.
Platica con tus padres cómo era tu vida antes de conocer a Jesús como tu Salvador, y observa las diferencias que hay antes y después. Si aún no le has recibido, es una gran oportunidad para hacerlo. Pide a tus papás que te ayuden y te expliquen cómo debes hacerlo.
Actividades para esta semana